En la Mata Atlántica, a pocos kilómetros de las playas paradisiacas de Itacaré, esta “casa del árbol” cuenta con cocina equipada, dormitorio con vestidor, parlantes para música por bluetooth, servicio diario de limpieza y seguridad nocturna. El techo fue
hecho con hojas de palma y tejido a mano por artesanos locales. Además, hay una terraza especialmente preparada para prácticas de yoga, una piscina y un baño privado con ducha de “efecto lluvia” al aire libre que completan la experiencia, reconocida a nivel mundial.
Con aproximadamente 300 días de sol al año y una temperatura promedio de 28 grados, el clima aquí es siempre cálido y acogedor.
En absoluta armonía con el medio ambiente, este loft de 150 metros cuadrados fue construido con madera reciclada de 60 años y un concepto abierto para alojar cómodamente a dos personas sobre una ladera, lo que permite aprovechar al máximo las brisas marinas y las increíbles vistas al bosque. La casa pertenece al cineasta suizo Patrick Armbruster y a la diseñadora de modas Daniela Karagizopoulos.
“Daniela y yo pasamos nuestras primeras vacaciones juntos en Itacaré. Nos quedamos por tres semanas y pasé mucho tiempo soñando con construir la casa aquí. En el penúltimo día decidimos zambullirnos y comenzar a comprar un terreno”, señala Patrick a la prensa, que suele visitarlo con la idea de “ver para creer”. El lugar que eligieron estaba rodeado de una vegetación altísima, aunque había sido
despejada por una tormenta.
«Estábamos firmes en que no queríamos cortar ningún árbol para construir la casa, así que tuvimos que encontrar un espacio en el bosque que se había creado naturalmente», explica Daniela.
Un viaje de apenas quince minutos a través de exuberantes senderos tropicales te lleva a la vibrante ciudad de surf de Itacaré y sus hermosas playas. Entre las actividades que se ofrecen se encuentran: paseos en canoa por el río, buceo, pesca, surf, rafting,
remo de pie y observación de ballenas. En la villa, en tanto, se pueden disfrutar de sesiones de masajes, clases de yoga, cocina y capoeira.
El desayuno está incluido en la estadía, mientras que también se pueden solicitar almuerzos y cenas privadas, preparadas por un chef personal. A sólo diez minutos se encuentra el centro comercial y el mercado del puerto, donde se puede conseguir pescado fresco para preparar a la parrilla. Para las noches una buena idea es el “cine de la jungla, que consiste en un proyector HD y varios cientos de películas.