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Glamping: ¿Y eso?

¿Quién dijo que irse de campamento no puede ser una experiencia glamorosa? Desde hace un tiempo, dormir en carpa rodeado de naturaleza no necesariamente significa dejar de lado las comodidades de un hotel. El creciente fenómeno global llamado glamping; es decir, camping con glamour, combina lo mejor de estas dos modalidades viajeras.

La tendencia mundial nacida en África propone disfrutar de la libertad de acampar al aire libre sin renunciar a las comodidades de los alojamientos tradicionales: habitación privada, atención personalizada y comidas de autor. Ofrece, a su vez, la posibilidad de hospedarse dentro de parques nacionales, en zonas de montaña, bosques y desiertos remotos.

“Los glampings, ligados al turismo sustentable, se adaptan al paisaje sin invadirlo y buscan reducir al mínimo los impactos sobre el ambiente y la cultura local.”

Algunos cuentan con paneles de energía solar, saneamiento ecológico y huertas orgánicas. De esta forma, atrae a aquellos que buscan viajar de manera responsable: actividad en boga a lo largo y ancho del país.

Su público objetivo es aquel que no teme perder de a ratos la señal del celular. Propone volver a los antiguos lujos: el tiempo, la paz y los espacios contemplativos. Entre las comodidades con las que cuenta se destacan las habitaciones en suite con cama y ropa blanca (que vuelven obsoletas las bolsas de dormir), baños privados y espacios de servicios y amenities compartidos.

Galmping
Galmping

El modelo de alojamiento clásico es el domo: amplias carpas fijas o móviles; yurtas de forma cilíndrica que imitan a las típicas tiendas de los nómades de Mongolia; casas de madera construidas en las ramas de los árboles e iglús. Sin embargo, este concepto no es arbitrario sino que engloba a todos aquellos que cumplan con sus premisas básicas.

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